Quizá no basta con una ley

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Septiembre 2018 | Francisca Cortés

Durante el presente año se promulgó y publicó la ley Número 21.100, la cual prohíbe la entrega de bolsas plásticas en los establecimientos de comercio en todo el territorio nacional. Cabe destacar el impulso legislativo por la protección de nuestro medioambiente, dado que en la actualidad el –medioambiente- es un tema que nos atañe, quizá desde un punto antropocéntrico, pero, al fin y al cabo, se está dando a lo menos, la reflexión en torno a la necesidad de preservarlo para así poder vivir y desarrollarnos como humanos, en un lugar limpio, y en lo posible, lo menor contaminado. Reflexiones que, por cierto, pueden ser algo tardías, en cuanto la contaminación no es algo nuevo, sin embargo, no por ello, insostenibles.

En Chile nos hemos acostumbrado a un sistema sumamente legalista, donde, bajo mi punto de vista, la ley viene en ser el punto culmine respecto de alguna importante situación a nivel país, como quizá pasa en muchos lugares, pero particularmente en Chile, todo debate queda semi- clausurado a quienes legislan, y luego de ello, recién, se generan las concreciones.

Esta hiperlegalidad, por una parte, puede ser valorable, ya que en la misma ley se consagran ciertos mandatos que incitan[1]una mayor educación, como bien ocurre en la ley mencionada, donde en su artículo séptimo se insta a la promoción de programas de educación ambiental dirigida a la ciudadanía. Ahora bien, cabe pensar que estos mandatos requieren de personas, que, a su vez, encarnen dichos programas y políticas públicas, y cómo no, una ciudadanía activa y comprometida. Y he ahí el punto que considero, debemos reforzar, es decir, generar espacios de debate y concreción ciudadana, para que el impulso de no contaminar, no sea una mera cuestión de ley, sino, de conciencia. La cual podría fomentarse –ex ante-[2] con educación y culturización de una ciudadanía pensante y por cierto en actividad, previo al establecimiento de una ley, la cual en muchos casos sólo queda consagrada en papel, pero su posible eficacia no se ve radicada en un Chile menos contaminador.

Las industrias son las que suelen tener una mayor incidencia contaminante a nivel mundial, y solucionar a nivel tan alto aquello, es una cuestión de años y mucha insurgencia, pero nosotros, la ciudadanía, estamos dentro también, estamos rodeados y somos parte de la contaminación; usamos autos, más al sur se usa leña generando combustión, muchos seguimos utilizando bolsas plásticas aun cuando progresivamente en los establecimientos de comercio no puedan entregarse, entonces ¿De qué sirve tanto una ley, sino más que un impulso de prohibiciones? Prohibiciones al mercado, por cierto ¿Y nosotros, las personas, nuestros actos? Claramente con una ley no basta.

A mi juicio, en la cotidianeidad, tanto empresas, adultos, jóvenes y niños, deberíamos evitar ciertas conductas y fomentar otras, de aquellas casi imperceptibles pero que aportan, como dejar de utilizar el mar como lugar de destinación de residuos, lo mismo en las calles, respecto a colillas, chicles, papeles. Hacernos cargo de lo que sucede es fundamental, se suma a lo dicho el reducir lo mayor posible el consumo desmedido de ciertos plásticos. Con esto, a su vez, ciertas acciones de hacer, como informarnos, colaborar, reciclar y reutilizar, para así, exigir en conjunto la concientización, aunque nos tome tiempo.

Vivimos en un ecosistema global, en unión con muchos otros seres vivientes no humanos, dependemos como especie humana de todo lo que compone la tierra, de sus ciclos, de nuestros ciclos. Al final somos todos responsables, pero cada mínimo aporte, colabora y sirve. A fin de cuentas, quién esté libre de pecado, que lance la primera piedra, mas no por ello podemos quedarnos de brazos cruzados viendo como el océano y la tierra sigue llenándose de basura a diestra y siniestra. A veces el no ver algo de cerca, no significa que no exista.

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[1] Inducir con fuerza a alguien a una acción

[2] Ex ante, ex post; Antes y después de la aplicación de una medida.

Columnista: Francisca Cortés Varela Egresada de la escuela de Derecho, Universidad Católica Del norte, Coquimbo.

 

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